Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Archivo: Agosto 2007

Sólo allá llueve

entrelasramas 29/08/2007 @ 00:27

 

Talvez la compasión, o quién sabe, la travesura la ocasionó: ella estuvo allí. En un lugar repleto de desencantos y aromas artificiales, en un atolladero de amistosas risotadas. En donde lo cavilar no tiene lugar, sólo en la mente de un hombrecillo. Aparece, como perdiguero caza-necesidades, la sonrisa disfrazada de curiosidad y, quizás compañia.

El recuerdo conlleva a la triste silla sola, testigo de un alma zozobrante. Yo sólo vi a un necesitado y su benefactora. Ella se sentó a su lado. A pesar de las novatas confusiones, que siempre acompañan todo dulce encuentro, lograron convivir esa media hora. El rostro antes apocado, sólo evidenciaba complacencia ante comentarios infantiles sin necesidad de pavoneos, como era costumbre por esos lados.

No pudiendo evitar connivir contra otros; se acercaron más (o es lo que él quiso pensar). Le dijo: "Sólo allá llueve, acá no. Pensé que vivías allá y tú pensaste lo mismo. Pero somos más vecinos de lo que aparentamos." Y ni temas como la Clase Obrera o el Callao, pudieron estancar dicho roce. La despedida fue fugaz; el recuerdo, sublime. De todos modos, todos se necesitan. El mundo necesita cariño ¿quién no?

Incluso las sillas...

La mordaza del diablo

entrelasramas 21/08/2007 @ 21:35

Mi desdén no está condicionado.
A cambio de seda despojando promesas,
que nada es, que nada vale, que nunca sabe.
La ominosa oración es del amor reclamado.

Deletéreos barboteos de mefíticos labios,
como ruin esbirro arrasa conmigo y los míos.
En modo de vida, lánguida y funesta,
te has convertido, suelo mío.

Este globo de luz estival desconoce,
y de oscuridad otoñal desmerece.
Atenazador, feroz es el ridículo mundo,
en su mordaza no hay expresión de ternura.

Déjame contarte, añorada mía, mi abrazo,
mis intentos, mi consuelo, apagados.
El miedo intrincado, es más fuerte que lo perverso.
Los sonidos no sisean por tus oídos, en derrota
permanezco, solo, como golfillo lascivo.

Nací muerto, en oropeles fui criado.
Cimientos derrumbados ante cáusticos momentos.
Él se deshizo de mí, mi historia infinita.
Los bruces me acogieron y del perdón bordado,
cumpliré mi promesa, en el féretro, muerto.


Yo te amo sin amarte.